Work in progress: El encuentro (9)

Work in progress: El encuentro (9)

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–Un muerto sin importancia, ¿verdad? –dijo Villalba

–Todos los muertos tienen importancia. Todos son importantes para alguien. A mí no me interesa qué lugar ocupan en la sociedad, aunque al periódico sí, no le voy a mentir. Un muerto famoso garantiza más ventas, y más ventas atraen más publicidad, que es el verdadero negocio.

–Pero a usted le interesa este muerto anónimo. ¿Por qué?

–Ya se lo dije. Para mí todos son importantes; detrás de cada uno hay una historia… algo… un destino truncado… que quiero comunicar.

–He terminado entrevistándolo yo a usted. Disculpe. Dígame qué es lo que quiere saber.

Medina trató de ordenar rápidamente sus ideas. ¿Qué era, en concreto, lo que quería saber? No estaba demasiado claro.

–Hábleme de él. Entiendo que usted era su mejor amigo.

–Su mejor amigo. Es una forma de decirlo. Tal vez su único amigo. Pero no, eso tampoco sería verdad. Julio tenía otros amigos, algunos de su época de estudiante, pero los veía poco, casi nunca. Prefería mantenerse apartado, encerrado, de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Yo tampoco lo veía mucho, no crea. A veces dedicábamos un fin de semana a beber. A veces no sabía nada de él en semanas. No lo digo para despistarlo, es la verdad.

–Julio tenía problemas de drogas. Su muerte estará relacionada con eso.

–Nunca fue un gran consumidor. Le gustaba la marihuana, pero ¿a quién no? Al menos hasta hace poco. Ahora todos quieren perico y piedra. Aunque también hay los que prefieren cosas más exóticas y naturales, como los hongos.

–¿Julio consumía hongos?

–Los había probado con una gente que conoció.

–Parece algo de otra época, como un asunto de hippies.

–Amor libre, comunas… –Se rió con entusiasmo–. Hace muchos años hubo de eso en Araya. Unos caraqueños barbudos con mujeres y carajitos que hacían teatro y cine y querían cultivar no sé qué. Pero no aguantaron más de seis meses ese sol arrecho. Me contaron; yo no los conocí, era muy joven. Pero no, esta es otra gente. Más intelectual. Profesores de la universidad. Buscadores de la verdad, con mayúsculas, ya sabe.

Medina asintió con la cabeza y una sonrisa, pero en realidad no sabía. Ese no era su mundo; nunca lo había sido. Sus años de juventud fueron los del alcohol.

–Lo de los hongos quizás haya sido culpa mía, indirectamente.

–¿Por qué lo dice?

–Le presenté a un conocido mío, un tipo alto y rubio, flaco, de ojos demenciales, pero de voz suave y educada, casi amanerada. Se llama Manuel y hace tiempo que no lo veo. Es alguien a quien solía encontrar en las calles o en los bares; sabía que se dedicaba a algo artístico; tal vez fuera pintor o actor, o las dos cosas. Cuando coincidió con nosotros en un bar, casi de inmediato soltó la frase de Blake sobre las puertas de la percepción.

–¿Quién es Blake?

Villalba lo miró con cara de fastidio mal disimulada. En ese momento, el muchacho trajo otras dos cervezas.

–Un poeta inglés. La frase dice, más o menos, que si las puertas de la percepción se abrieran, todo se mostraría tal cual es: infinito.

–¿Y eso qué quiere decir?

–Es un poco largo de explicar. El asunto es que a Julio no le gustó el comentario, porque era algo en lo que había estado pensando, algo que le preocupaba desde hace tiempo, y que un desconocido le soltara de buenas a primeras esa frase le molestó, o lo puso receloso.

Manuel debió intuirlo porque comenzó a hablar de literatura y la situación se hizo más relajada. Conversamos un rato y luego se levantó para marcharse. Y entonces dijo, dirigiéndose exclusivamente a Julio: “El próximo viernes nos reuniremos un grupo de amigos. Tal vez quieras venir. Deberías conocer al profesor; seguramente él podrá decirte algo interesante.” Luego sacó un trozo de papel del bolsillo de su camisa y me anotó unas palabras, que yo supuse sería la dirección del tal profesor. No sé por qué imaginé un grupo de yoga o algo así; un grupo de gente comiendo yogurt y hablando de cosas trascendentales. A mí no me apetecía y me pareció bien que no me invitara.

Gracias por la visita. Vuelvan cuando quieran.

 

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