Sobre amor, sobre necesidad

Sobre amor, sobre necesidad

Por mucho tiempo he sufrido sin saber por qué. Has sido una de las personas más importantes e influyentes hasta incluso llegar al punto donde cualquier cosa que digas es una verdad universal para mí. Así lo fue por mucho tiempo hasta que me opuse a esto porque me di cuenta que me causaba un daño muy grande.

Con el tiempo fui descubriendo que todos mis fracasos tienen una causa común y esta te señalaba como el culpable de estos. Todos, el 100%. Es impresionante. Esto me llevó a odiarte y a hundirme en otra etapa de autoenvenenamiento que me imposibilitaba el avance. Obtenía éxitos pequeños pero nunca los celebro, nunca los valoro porque el daño sigue presente. Daño que tú causaste.

Al ir adquiriendo experiencia intentaba observarte, evaluarte no a través los ojos del odio sino como si yo fuera otra persona, ajena a esta realidad. A veces lo lograba, otras definitivamente no. Siento que en mi esencia estoy formado por básicamente dos partes: una, el ego, desde el cual absolutamente todo es mentira y es la fuente de toda división, desentendimiento, distorsiones, etcétera; y dos, lo que antes yo llamaba mi parte sana pero ahora la llamo milagrosa.

Cuando lograba ganarle a la primera y podía tener acceso a la segunda, desde esta observé de ti que también tuviste infancia y no fue la mejor de todas; de hecho fue vivida con mucho sufrimiento y desde ahí en algún punto aprendiste que amar a alguien es necesitarle. Es un gran error por supuesto porque desde esa creencia actúas.

Entonces creaste situaciones donde yo era totalmente dependiente de ti y cada intento por mi propia independencia lo matabas sin piedad. Todo tiene que depender de ti. Cuando me di cuenta de esto te hice la guerra en defensa de mi propio derecho a desarrollarme, pero ahí actué desde el ego. Con dolor dilucidé la verdad: quieres que yo te necesite, quieres que yo te ame. Y también eso quedó impreso en mi mente porque quiero amarte, pero parte de tu enseñanza es que tengo que necesitarte.

He llegado a una nueva etapa donde ahora me desconecto de esta lealtad que me mantiene dependiente y con toda autoridad digo:

Te amo, pero no te necesito. No necesito necesitarte para amarte. Me amo y me libero de todo esto. Te amo y te libero de todo esto. Te perdono porque en tu intento de amarme me necesitaste, y tu forma de pedir amor fue cortar mis alas haciendo que yo te necesitara. Ahora lo veo. Me perdono por no darte el amor que mereces y me permito seguir elevándome hacia una nueva vida llena de armonía y prosperidad.

Te amo, lo siento, por favor perdóname. Gracias.

Imagen extraída de Pixabay

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