Work in progress: El encuentro (11)

Work in progress: El encuentro (11)

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No era la primera vez que experimentaba la sensación de desdoblamiento, pero esto era infinitamente más complejo; tanto, que las palabras que he usado sólo expresan débilmente la experiencia.

A medida que la noche fue dando a su fin, mis otros yo se fueron apagando como fantasmas que el día ahuyenta. Al final, como siempre, estaba solo conmigo mismo –Mariela aún no despertaba–, la vista clavada en el techo.

Lo que he contado, ¿es una mera experiencia mental? Digamos, un desarreglo momentáneo del funcionamiento de la mente, producto de una alteración química o eléctrica del cerebro; ¿o es un atisbo, fragmentario y confuso, del curso del tiempo, más complejo que el tiempo de los relojes en el que nos movemos cotidianamente? No me resigno a que el terror y la maravilla de esta experiencia pueda ser reducida a una alucinación.

Alucinaciones, pseudoalucinaciones, experiencia hipnagógicas. Términos utilizados por los psiquiatras que aluden a estados alterados de la mente (o el cuerpo). Es una forma de entender mi experiencia, no lo niego (¿Y cuándo comenzaré a escuchar voces?). Pero, y he aquí el asunto, también puedo entenderla como una experiencia “real”, es decir “objetiva”, es decir fuera de mi mente. Entonces, de lo que se trata es de la naturaleza del tiempo. Un hecho físico, inexplicable, aunque natural.

Cuando era niño: experiencia vivida muchas veces: camino, me dirijo de mi casa a la escuela, por ejemplo, paso junto a una casa con reja, recuerdo que hay un perro que otras veces me ha asustado, ahora no lo veo: camino al lado de la reja, pienso en el perro, pienso en la escuela, en que no he completado la tarea para ese día, pienso en una niña que me gusta, y pienso en otras cosas en la forma desordenada y superficial que adopta nuestra mente cuando en realidad no piensa en nada: de repente advierto que hace mucho que camino y divago y aún no he terminado de pasar al lado de las rejas: es más, entre un paso y el siguiente hay un abismo temporal: entre el momento en que comencé a darme cuenta de esta extraña experiencia y el momento actual han transcurrido horas, aunque apenas me haya desplazado en el espacio. Poco a poco la sensación desaparece: entre el tiempo transcurrido y mi percepción del tiempo reina otra vez la armonía y la paz. Pero la experiencia se repetirá muchas veces, hasta que, con los años, los episodios comienzan a espaciarse. Cesan al llegar a la vida adulta.

Hablé de estas cosas con mi amigo Francisco. Opinó que debería dejar la marihuana. Le contesté que la marihuana no tenía nada que ver. En realidad, la marihuana me parece estúpida. Me proporciona la dosis de aturdimiento que considero necesaria para soportar la existencia. Nada más.

Hace años tuve una amante a quien le gustaba fumar marihuana después de hacer el amor. Yo la acompañaba y al poco rato sentía un sueño insoportable. Ella, en cambio, parecía cada vez más despierta, y al mismo tiempo comenzaba a ensoñar: describía un viaje remontando el Orinoco, describía la embarcación, los tripulantes, los demás pasajeros, la vegetación en las orillas, las luces del atardecer sobre las aguas, las bandadas de pájaros. A mí todo eso me parecía una farsa y sólo deseaba que se callara.

Gracias por la visita. Vuelvan cuando quieran.

 

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