Los afectos (Reflexión)

Los afectos (Reflexión)


 

Los afectos son hilos invisibles que atan el alma al tiempo y la distancia.

A momentos en los cuales estos han significado hechos relevantes, pasiones explosivas, amores efímeros, amistades verdaderas, seres de luz que han iluminado por espacios de segundos, horas o días, la oscuridad que en algún momento nos ha embargado.

Luminiscencia que irradia entre esencias que vagan por los confines de la existencia, llevando entre sus átomos las cargas infinitas que compartieron sus iones e hicieron de la existencia un viaje hacia astros invisibles en un universo incomprendido pero real.

Los afectos son destellos de divinidad que emanan de nuestros corazones y nos acercan un poco a la benevolencia de Dios.

Saetas que curan y hieren, que reviven y matan, paradojas que conforman un intrincado laberinto donde vagamos errantes, como lo hace el caminante ante la inmensidad del desierto, sin perder la esperanza de descubrir un oasis entre el espejismo de los sentidos.

Los afectos son la raíz de los sentimientos y la semilla que logra germinar las alegrías compartidas.

Son flores inmarcesibles que soportan el invierno más cruento y la aridez más intensa.

Trozos de espíritu que vamos dejando a lo largo de nuestro transitar por la vida creando eternos lazos con quienes los compartimos.

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